Sí, lo reconozco, soy una mujer romántica, siempre lo he sido y me niego a dejar de serlo. Jamás negaré una pedida de manos bajo la Torre Eiffel, tampoco el paseo en góndola por Venecia, ni la boda más bonita de la historia de Instagram.
Ahora bien. ¡Vamos a poner un poco de tierra en todo este asunto!
Ser románticos y recrearnos en nuestras ensoñaciones no tiene nada de malo, siempre que la finalidad última de una relación no se trate de buscar la felicidad fuera de uno mismo, sino de llevarnos a un lugar de conciencia.
Crear falsas expectativas y otorgarle el poder de nuestra felicidad a alguien o algo externo a nosotros es la mayor causa de insatisfacción y sufrimiento. Pero vivir una relación desde una perspectiva de unidad, de conocernos un poquito más a través del otro, puede ser una experiencia de gran despertar personal.
Hasta que comprendí esta ley, aquello que ves en los demás, es una proyección de tu percepción, sufrí bastante en las relaciones. Gracias a mi coach y amigo, Oscar Durán Yates, pude comprender para qué sirven realmente las relaciones. No te pierdas esta increíble entrevista.
Espero que te haya gustado este blog. Me encantará saber qué es para ti el amor. Puedes compartirlo en los comentarios. Namaste
1 Comment
Acabo de ver el taller de Oscar, una vez un magnifico Coach que Elena tiene la amabilidad de acercarnos, he aprendido tanto de él y justo en un momento clave en mi vida.
Gracias Elena y a todos sus colaboradores por darnos tanto!.
Un abrazo enorme.
Sat Nam